La revaluación del peso está reduciendo los ingresos de los exportadores colombianos y elevando la presión sobre sus márgenes, advirtió AmCham, que propuso una estrategia público-privada para proteger mercados, empleo e inversión más allá de la tasa de cambio.
El pronunciamiento se produce cuando el dólar se aproxima a la barrera de los $3.000. En ese escenario, las empresas reciben menos pesos al convertir sus ventas internacionales, mientras deben continuar pagando localmente buena parte de los costos de operación.
La Cámara de Comercio Colombo Americana considera que intervenir sobre la tasa de cambio no resolverá por sí solo las dificultades de competitividad. Su planteamiento combina medidas inmediatas para acompañar a los sectores más afectados y una agenda estructural orientada a reducir los costos empresariales.
La revaluación se suma al aumento de los costos laborales, financieros, logísticos y de insumos. Las empresas también enfrentan dificultades de acceso al crédito, infraestructura insuficiente, problemas de seguridad, incertidumbre jurídica y procedimientos aduaneros que requieren mayor agilidad.
“un dólar bajo no debería poner en riesgo la permanencia de nuestras empresas en los mercados internacionales”. La advertencia se concentra especialmente en destinos que han requerido años de inversión, certificaciones, adaptación productiva y construcción de relaciones comerciales.
Cómo afecta la caída del dólar a los exportadores colombianos
Cuando el peso se fortalece, cada dólar generado por ventas externas se convierte en una cantidad menor de moneda nacional. Si una empresa mantiene su precio y volumen exportado, sus ingresos en pesos disminuyen aunque sus costos locales continúen estables.
Entre esas obligaciones aparecen la nómina, la energía, los arriendos, los impuestos, el transporte interno y parte de la operación logística. La presión puede ser mayor en actividades intensivas en mano de obra por los incrementos salariales y los recargos laborales.
La caída del dólar puede abaratar algunos equipos e insumos importados. Sin embargo, ese beneficio no compensa necesariamente el deterioro de los ingresos externos, pues el efecto depende de cuánto importa cada empresa y de la proporción de costos pagada en pesos.
También influye la capacidad de modificar los precios cobrados en el exterior. Una compañía que compite en mercados sensibles al precio puede tener poco margen para aumentar sus tarifas sin perder clientes frente a proveedores ubicados en otros países.
La combinación reduce la rentabilidad y puede obligar a aplazar inversiones, ajustar la producción o revisar la permanencia en determinados destinos. Abandonar un mercado implica perder parte del esfuerzo comercial y financiero utilizado para ingresar y consolidarse en él.
La Andi también ha advertido sobre los efectos de un dólar cercano a $3.000. Su presidente, Bruce Mac Master, señaló que la revaluación reduce los recursos monetizados por los exportadores y puede debilitar las capacidades productivas si permanece durante un periodo prolongado.
“Tenemos un inmenso problema en nuestra economía actualmente, porque la revaluación que venimos viendo es una desgracia. El dólar está llegando a niveles de $3.000, lo que, sin duda, nos pone en una situación muy compleja”, manifestó Mac Master.
AmCham propone medidas inmediatas para proteger mercados y empleos
La primera línea planteada por AmCham consiste en establecer herramientas de acompañamiento inmediato para las empresas sometidas a mayores presiones. El énfasis estaría en los sectores exportadores que generan una cantidad importante de puestos de trabajo y enfrentan menores márgenes.
El propósito es evitar que las compañías abandonen destinos cuya apertura exigió certificaciones, promoción comercial, ajustes productivos y relaciones construidas durante varios años. Recuperar esos clientes posteriormente puede resultar más costoso que aplicar un apoyo temporal para conservarlos.
La Cámara no detalló instrumentos específicos, pero indicó que las acciones deberán atender las dificultades financieras y operativas. En ese frente, el acceso al crédito y el costo del financiamiento son variables determinantes para sostener el capital de trabajo, la producción y la inversión.
Mac Master relacionó parte de la revaluación con la entrada de capitales atraídos por las elevadas tasas de interés colombianas. Por eso, pidió examinar mecanismos utilizados anteriormente para desincentivar los flujos de corto plazo o estudiar nuevas alternativas frente al fenómeno.
El dirigente gremial también planteó reducir las tasas para “oxigenar la economía”, sin desconocer la responsabilidad del Banco de la República en el control de la inflación. El costo del dinero afecta tanto las operaciones empresariales como las decisiones de inversión productiva.
Para AmCham, las medidas de corto plazo deben impedir que una coyuntura cambiaria provoque pérdidas permanentes de capacidad exportadora. La prioridad será preservar mercados, puestos de trabajo e inversiones mientras se desarrollan soluciones que reduzcan de manera estable los costos de competir.
Productividad y valor agregado, la agenda estructural de AmCham
La segunda línea propuesta apunta a corregir los factores que hacen costoso producir y exportar desde Colombia. La estrategia deberá incorporar tecnología, innovación, fortalecimiento del talento humano y mejores condiciones de financiamiento para elevar la productividad de las empresas nacionales.
“Colombia necesita consolidar una estrategia estructural para el sector exportador. La tasa de cambio es una variable importante, pero no es la única”, señaló Lacouture. Según la presidenta de AmCham, las condiciones de operación también determinan la competitividad internacional del país.
La agenda tendría que resolver cuellos de botella en infraestructura, seguridad, logística, regulación y procedimientos aduaneros. Reducir los tiempos de transporte, la carga de los trámites y los costos financieros permitiría amortiguar futuras fluctuaciones del dólar sin depender de una moneda estadounidense elevada.
AmCham también plantea aumentar la participación de bienes y servicios con mayor valor agregado dentro de las exportaciones. Esta transformación permitiría diferenciar la oferta colombiana, reducir la competencia basada exclusivamente en precios y mejorar la capacidad de absorber movimientos cambiarios desfavorables.
La Cámara considera que el comienzo del nuevo Gobierno ofrece una oportunidad para construir esta agenda y manifestó la disposición del sector privado para trabajar con las autoridades en la identificación y ejecución de medidas inmediatas y reformas de largo plazo.
“El esfuerzo realizado durante años por miles de empresas colombianas para conquistar mercados internacionales debe protegerse y fortalecerse”, concluyó Lacouture. La propuesta busca que el desempeño exportador dependa de productividad, innovación y valor agregado, y no exclusivamente del comportamiento del dólar.
Publicado por. Portafolio
