La confianza empresarial alcanzó su nivel más alto desde que comenzó la pandemia

Los indicadores económicos empiezan a mostrar expectativas positivas frente a la reactivación. De hecho, la última Encuesta de Pulso Empresarial del Dane evidenció que, en agosto, la confianza de los empresarios llegó a su nivel más alto desde el inicio de la pandemia, pues se ubicó en 61,3.

De acuerdo con el director de la entidad, Juan Daniel Oviedo, este resultado muestra que las percepciones de los empresarios están pasando de la estabilidad al optimismo.

“Se encuentra por encima de 50, lo cual confirma que las percepciones y las expectativas de los empresarios formales del país, del sector manufacturero comercio, servicios y construcción, están pasando de la estabilidad al optimismo”, dijo Oviedo.

Al desagregar los resultados en las cuatro ramas de actividad, se evidencia que el nivel de confianza más alto lo tienen los empresarios del sector de comercio, tanto minorista como mayorista, con un resultado de 61,9 puntos.

Seguido están los empresarios de los sector manufacturero, cuyo indicador se ubicó en 61,6; del sector de servicios (61,2 puntos); y del sector construcción (57,7 puntos).

La encuesta también arrojó que los empresarios han percibido una mejora en la situación económica de su empresa comparada con la de hace doce meses, pues el indicador se ubicó en 60,68 puntos, mientras que hay mejores expectativas hacia el futuro.

“El hecho de que la calificación sea superior a la del pasado, lo que nos muestra es que hay unas expectativas de mejora en los próximos 12 meses en la situación económica de las empresas”, dijo Oviedo.

De acuerdo con algunos expertos consultados por LR, los resultados en la confianza empresarial y las mayores expectativas hacia el futuro están relacionadas con la reactivación de la economía, luego de los efectos del paro nacional y de la disminución de los contagios por covid-19.

“Se empieza a consolidar la reapertura de la economía en los diferentes sectores en los que no había sido posible en el segundo trimestre del año, ya en el mes de julio y particularmente en agosto, vimos que varios sectores entran en funcionamiento. Que se moderen los casos covid, es uno de los argumentos que fortalecen las expectativas desde el punto de vista de la confianza”, dijo Carolina Monzón, jefe de análisis económico de Itaú.

De hecho, los indicadores del sector de la industria manufacturera empiezan a evidenciar los efectos de la reactivación. Según últimas cifras del Dane, en julio la producción real manufacturera creció 20,1% frente al mismo mes del año pasado; mientras que las ventas reales aumentaron 20,8% y el personal ocupado creció a una tasa de 5%.

Por actividades económicas, las que más aportaron a los resultados anuales fueron las de elaboración de bebidas; refinación de petróleo; fabricación de papel y cartón; y la confección de prendas de vestir, con alzas de 24,2%, 23%, 34,7% y 44,8% respectivamente.

A pesar del crecimiento en la producción, se evidencia una brecha en el aumento del personal ocupado. Iván Jaramillo, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, explicó que esto se debe al cambio en los procesos.

“Hay una redistribución y un afianzamiento de procesos frente al panorama anterior que termina sacrificando algunos empleos. Además, en el tránsito a los procesos de robotización y automatización, en el modelo productivo, hay un sacrificio de puestos evidente”, dijo Jaramillo.

Por ello, en un contexto de tensión social, la reactivación del empleo sigue siendo un reto para el país.

Cauca y Córdoba, donde cayó la producción

Según los resultados de la Encuesta Mensual Manufacturera del Dane, Cauca y Córdoba fueron los únicos departamentos en los que cayó la producción real manufacturera entre enero y julio de este año, frente al mismo periodo de 2020, pues allí se registraron contracciones de 2,1% y 5,5% respectivamente.

“En el caso del departamento del Cauca, lo que vemos es el efecto drástico que generó el paro nacional en el mes de mayo sobre la producción de dominios manufactureros muy importantes, como son la fabricación de papel, la fabricación de alimentos y la elaboración de azúcar”, anotó Oviedo.

Tomado de: LA REPÚBLICA