A consolidar a Estados Unidos como el socio

Mientras los vecinos de la Alianza del Pacífico, en especial Chile y Perú, coquetean con China para consolidar al gigante asiático como su socio comercial por excelencia, Colombia sigue los pasos de México y ha hecho de su cercanía con Estados Unidos la piedra angular de su estrategia de comercio exterior. Tras solo una década de haberse firmado el Tratado de Libre Comercio, los negocios binacionales se han duplicado y las exportaciones nacionales hacia el motor de la economía mundial han crecido más de 53%, una cifra impensable en ese momento.

En realidad se ha beneficiado más Estados Unidos del TLC que Colombia si se observa que solo el año pasado se vendieron allá unos US$11.000 millones, con un incremento de 25% frente al año duro de la pandemia, pero las compras en el mismo periodo fueron de US$14.000 millones, un déficit levemente superior a los US$3.000 millones, que si el TLC pasa a una segunda fase, quizá se resuelva a favor de Colombia, máxime cuando las exportaciones de productos y servicios no tradicionales crecen a una tasa de 25% anual. El TLC puede mejorarse y se deben ajustar algunas tuercas para que Colombia pueda avanzar en más estados de la Unión, pero para eso no se necesita sentarse a renegociar nada, sino a diseñar estrategias más ambiciosas y de larga duración. Solo vendiendo petróleo, café y flores a Estados Unidos no se puede sostener y hacer fructificar el TLC, los consumidores locales deben beneficarse más de la producción del norte, un eslabón muy polémico, pues los gremios nacionales no deberían obstaculizar las desgravaciones arancelarias que se vencen este 31 de diciembre y que habilitaría nuevos beneficios para los compradores nacionales de productos y servicios de mejor calidad y más baratos que los producidos localmente. Pero igualmente, hay sectores que en una década han desarrollado competencia superior como es la avicultura y la ganadería, que ya están en condiciones de empezara a vender con cierto grado de éxito.

El paso importante a dar es el de los permisos sanitarios que siguen siendo un gran obstáculo para vender productos de origen animal. Los empresarios colombianos deben reconocer las oportunidades futuras; según Amcham, “con el acuerdo comercial y teniendo en cuenta el contexto internacional con la crisis de contenedores, la recuperación pospandemia y la crisis entre Rusia y Ucrania, muestra que se pueden aumentar las exportaciones en el sector agroindustrial, seguir creciendo en café, flores y frutas, pero también en bienes intermedios para incorporarse en cadenas de valor, como plástico y caucho, maquinaria, productos farmacéuticos, de belleza y perfumes; autopartes, prendas, papel y agroindustriales”. Tan solo este año, según lo acordado en la negociación, quedaron sin arancel 997 productos, son bienes agrícolas como harina de maíz, fécula de yuca, preparaciones y conserva de hígado, ron y aguardiente y 973 bienes no agrícolas, de sectores como plásticos; vidrios y sus manufacturas; aluminio; maquinaria eléctrica; cementos; manufacturas diversas; objetos de arte, colección de antigüedades; muebles de madera. Pero el gran salto que puede dar el TLC con Estados Unidos para su segunda década es lograr que más empresas globales se instalen en las costas colombianas y exporten al gran país del norte como si fueran locales; ese, sin duda, sería el paso esperado y que más redundaría en beneficio de los colombianos.